Hay señales inequívocas de que la primavera ya está aquí: las gafas de sol reaparecen, las terrazas vuelven a llenarse y el aperitivo deja de tener hora de finalización. En ese escenario, Dolce Positano se posiciona como uno de esos lugares donde todo encaja casi demasiado bien: cocina italiana contemporánea, ambiente relajado, espíritu amalfitano y una carta líquida que invita peligrosamente a pedir “la última”… varias veces.
Madrid tiene algo especial cuando suben las temperaturas. La ciudad se vuelve más lenta, más social, más espontánea. Y pocos sitios entienden mejor esa energía que Dolce Positano, el restaurante italiano de Paseo del Pintor Rosales que esta temporada estrena terraza, nuevos platos y una propuesta de coctelería pensada para convertir cualquier tarde cualquiera en un pequeño viaje al Mediterráneo.
Aquí el plan empieza fácil: una mesa al sol, amigos, algo para compartir y un spritz bien frío. A partir de ahí, lo normal es que la sobremesa se complique deliciosamente. La nueva carta mantiene la esencia italiana de la casa, pero incorpora platos más frescos, ligeros y muy pensados para el terraceo elegante.
Entre las propuestas que más sorprenden está la pasta artesanal, elaborada con ese cuidado y autenticidad que convierten cada plato en una experiencia. El Parmigiana Roll conquista desde el primer bocado: pasta fresca gratinada al horno, rellena de parmigiana de berenjena, acompañada de salsa de tomate San Marzano, crema de parmesano, aceite de albahaca y delicados cabellos de berenjena. Una combinación intensa, cremosa y absolutamente reconfortante.
Para quienes buscan sabores más frescos y originales, el Spaghetti Limonami se convierte en una de las grandes sorpresas de la carta. Un plato vibrante donde el limón es protagonista absoluto, equilibrado con crema de calabacín, pastel de parmesano al limón, calabacines salteados con menta, perejil y ajo, provolone del Mónaco DOP, chips crujientes de calabacín, ralladura de limón, hojas de menta y diamantes de sal rosada. Una receta elegante, aromática y llena de matices mediterráneos.
Y, por supuesto, las pizzas siguen siendo uno de los imprescindibles de Dolce Positano. Con una masa extraordinaria, ligera y perfectamente equilibrada, cada pizza refleja el respeto por la tradición italiana y el cuidado por los ingredientes de calidad. De esas que obligan a volver solo para repetir.
El carpaccio de vaca madurada con aceite de limón y taralli napolitanos calientes abre el apetito con ese equilibrio perfecto entre intensidad y frescura. La burrata cremosa con pesto de pimientos asados, aceitunas taggiasche y crumble de Parmigiano Reggiano entra directamente en el ranking de platos que desaparecen demasiado rápido de la mesa.
Y luego está el padellino de focaccia con stracciatella de Puglia trufada, porchetta romana y trufa fresca rallada. Un plato que llega humeante, aromático y absolutamente preparado para convertirse en protagonista de cualquier comida improvisada.
Pero si algo marca realmente el ritmo en Dolce Positano esta primavera es la barra. Porque aquí los cócteles no acompañan la experiencia: son parte fundamental del plan. La carta líquida mezcla clásicos reconocibles con combinaciones más frescas y mediterráneas.
La piña colada llega reinterpretada con ron, leche de coco, zumo de piña asada y hoja de piña, en una versión más aromática, menos pesada y peligrosamente fácil de beber. El Dolce Positano —uno de los cócteles insignia de la casa— combina vodka, cordial de jengibre, limón y albahaca fresca en una mezcla vibrante, cítrica y muy refrescante, perfecta para las tardes largas de terraza.
También hay espacio para clásicos infalibles como el Mojito Pasiones, más tropical y afrutado, o el Villa Massa Spritz, que aporta ese punto italiano entre dulce, cítrico y ligeramente amargo que pide automáticamente otro brindis. Todo en Dolce Positano está diseñado para que la experiencia fluya sin esfuerzo. La música acompaña sin invadir, el ambiente resulta luminoso y relajado, y el servicio tiene esa cercanía natural que hace que uno quiera quedarse una ronda más. O dos.
Más que un restaurante, Dolce Positano funciona como un pequeño refugio mediterráneo en mitad de Madrid. Un lugar donde la gastronomía italiana se vive sin rigidez, donde compartir es parte del ritual y donde el aperitivo puede transformarse fácilmente en cena.
Hay terrazas que sirven para tomar algo y otras que terminan convirtiéndose en el sitio donde sucede el plan. Dolce Positano pertenece claramente a la segunda categoría. Y esta primavera, entre focaccias trufadas, spritz italianos y cócteles llenos de sabor, tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las terrazas más apetecibles de Madrid.
Dolce Positano
Paseo Pintor Rosales, 52. Madrid
Tlf: 697367891
Ticket medio: A partir de 30€