Hay restaurantes que se visitan y otros que se viven. Pilar Akaneya pertenece, sin discusión, a la segunda categoría. Seleccionado por la Guía MICHELIN y distinguido con Sol Guía Repsol 2024 y 2025, este santuario del sumibiyaki inaugura una nueva etapa marcada por la exclusividad, el ritual y la fidelidad absoluta a la tradición japonesa. Un viaje profundo al corazón de Japón sin abandonar Madrid.
Ubicado en la capital madrileña y dirigido por el chef Pepe Fernández, Pilar Akaneya inicia una nueva temporada tras una cuidada reforma que refuerza su esencia: ofrecer una experiencia gastronómica única en torno al fuego, el producto excepcional y la hospitalidad japonesa. Reconocido por servir joyas como el legendario Matsusaka Beef de Ito Ranch—considerado el Santo Grial de la carne wagyū en Japón— y el exclusivo Crown Melon, el restaurante eleva ahora su propuesta hacia un territorio aún más íntimo y sensorial.
El espacio ha sido rediseñado y dividido en dos zonas claramente diferenciadas. La primera es una zona de bienvenida, concebida como un umbral hacia la experiencia Akaneya: un lugar de transición, calma e inmersión cultural. Donde antes había un pequeño comedor, hoy se abre un espacio destinado al primer contacto con la tradición japonesa.
La experiencia comienza con un ritual ancestral: la ofrenda de una toallita caliente, símbolo de purificación y renovación, acompañada del relato sobre la filosofía, el origen y el espíritu del restaurante, y descalzarse.
Tras este primer acto ceremonial, el comensal es conducido al comedor, donde la bienvenida culmina con un cántico japonés interpretado por todo el equipo de sala, una muestra genuina del omotenashi, la hospitalidad nipona entendida como entrega absoluta al invitado.
El nuevo comedor, ahora reducido a solo siete mesas y capacidad para 23 comensales, garantiza una experiencia profundamente exclusiva y discreta. La decoración, sobria y envolvente, evoca la esencia más pura de Japón a través de lámparas de papel de arroz, madera natural y una cuidada selección de elementos de origen nipón. Todo está pensado para transmitir serenidad, elegancia y respeto por el detalle.
Las señas de identidad de Pilar Akaneya —primer sumibiyaki de Madrid— permanecen intactas: el trabajo con parrillas japonesas individuales, el uso del exclusivo carbón vegetal Kishū Binchōtan de Wakayama y la utilización de carnes wagyū certificadas. Son, además, los únicos en la capital que ofrecen Matsusaka Beef procedente de la prestigiosa granja Ito Ranch, una rareza gastronómica al alcance de muy pocos.
La experiencia culinaria se articula a través de distintos menús degustación —como Akareya, Furukoi y Sansekai— diseñados para mostrar la riqueza de la cocina japonesa desde el respeto absoluto al producto. Cada plato se presenta con delicadeza y va acompañado de una explicación detallada sobre su procedencia, elaboración y significado cultural, convirtiendo cada pase en una pieza de artesanía gastronómica.
El corazón del ritual es el sumibiyaki, la ancestral técnica japonesa de cocina a la brasa. Cada mesa cuenta con su propio grill, y el equipo guía al comensal en tiempos, puntos de cocción y secretos de cada corte. El crepitar del carbón, el aroma profundo del fuego y el suave susurro de la carne crean una atmósfera hipnótica que transforma la cena en un auténtico ritual sensorial.
Entre los platos más memorables destacan los cortes de wagyū japonés, que se funden en boca gracias a su extraordinario marmoleado; la anguila al estilo Kantō, cocinada lentamente sobre las brasas con una precisión casi ceremonial; y los postres japoneses, donde el Crown Melon, símbolo de lujo y regalo en Japón, pone un broche final fresco y refinado.
Mención aparte merece la excelente y amplia selección de sake japonés, cuidadosamente curada para acompañar cada momento del menú. Desde referencias delicadas y florales hasta sakes más estructurados y complejos, la propuesta líquida de Akaneya eleva la experiencia gastronómica y demuestra un profundo conocimiento de la cultura del sake y de su perfecta armonía con la cocina a la brasa.
Con presencia también en Barcelona (Carlota Akaneya) y París, Akaneya propone algo más que una cena: ofrece la posibilidad de regalarse un viaje sensorial a Japón sin necesidad de coger un avión. Un lugar donde la tradición cobra sentido, el ritual marca el ritmo y la gastronomía se convierte en memoria.
Pilar Akaneya no solo se renueva: se consolida como uno de los grandes templos gastronómicos de España. Un restaurante donde cenar es, más que nunca, vivir Japón con todos los sentidos.
Pilar Kataleya
C. de Espronceda, 33, Chamberí, Madrid
Tlf: 913 30 76 99
Precio medio: Más de 60€